 |
Children's
Category Honorable Mention
La
tormenta en que vivimos (Original in Spanish)
Pilar Villarmarzo Grisoni (Age 11, Uruguay) Colegio y Liceo Santa Elena, Canelones
Yo
estaba sentada viendo caer las gotas de lluvia en mi ventana. Estaba enojada,
furiosa por esa interminable tormenta que no me dejaba vivir tranquila. El
mundo se acababa para mí después de las seis de todos los días, y volvía a
nacer a las diez del otro día. Sí,
las tormentas huracanadas empezaban de tarde y terminaban de mañana. Esto hacía
el día, para nosotros, de seis horas, y las otras tantas horas, las pasábamos
rezando para que las casas resistieran, escuchando como las ventanas nos abanicaban, y como las
puertas se golpeaban. Escuchándonos toser y casi muriendo de frío, el fuego y
la calefacción eran apenas si un saco para nuestros helados cuerpos.
La
tormenta duraba hasta las once, desde allí, el viento dejaba de castigar las
ventanas, los relámpagos cesaban y ya se podía salir, eso sí, estaba helado
hasta más o menos las tres, ahí si que valía la pena vivir allí, ese calor de
verano nos hacía recordar los viejos tiempos. ¡Ay! Esos tiempos fueron los
mejores, en ese entonces, ¿Quién diría que en unos cinco años nos veríamos
atrapados eternamente en tormentas diarias? Lo que todos nos preguntábamos era
¿Cuándo acabaríamos con estas tormentas? Nadie sabe la exacta razón de porque sucedió todo eso. Algunas
personas tienen una respuesta científica, otras, que los dioses nos están
castigando, otras, que todas las tormentas del mundo se acumularon aquí. Son
tantas las variantes, que nadie sabe que creer. De haber sido por nosotros,
este lugar estaba desierto, pero ningún avión se atreve a venir hasta aquí,
este lugar es una misteriosa leyenda para todos; los noticieros informan que este
lugar sigue igual, pero inventan todo, nadie se atreve siquiera a investigar,
algunas personas llegan a dudar si existimos. La comunicación está tan perdida…
Es como si fuéramos un mundo aparte, lejos de toda civilización decente, de la
tranquilidad, la comunicación, lejos de todo. ¿Cuándo cambiará esto que no
comunica nada?
Si
nadie investiga ¿Porqué se molesta en decir que lo hizo?
Mi
forma de pensar sobre porque vivimos en tormentas, apoya la razón científica,
pero solo porque prefiero la ciencia a las creencias religiosas.
Vivimos
en este tormento desde hace cinco años, y no ha parado desde entonces. No hay
un día en el que no vivamos la tormenta. Este lugar se cae en ruinas, y las
personas no piensan siquiera, en un viaje al lugar más cercano. Esto es como
una guerra, en la que luchamos contra la propia naturaleza, intentando
sobrevivir a costa de todo. ¿Cuándo habrá paz? ¿Cuándo habrá comunicación?
¿Cuándo el mundo se enterará de que existimos? Son tantas las preguntas y los
"cuando" sin respuesta, que nos atormenta cada noche uno nuevo.
También
es cierto que hay algunas pocas personas, que nos dicen por radio, teléfono o
incluso Internet: "Tranquilos,
estamos haciendo lo posible. Son todos muy fuertes, muy buenos. Imaginen
que dentro de muy poco se verán en hogares mucho más reconfortables. No pierdan
la fe" Estas palabras bastan para
que la energía vuelva a recorrer nuestro cuerpo.
Anhelamos
tanto que sea verdad, que viviremos en paz; que podremos caminar libremente,
que podremos ir descalzos pisando el pasto con el simple propósito de descubrir
que no está lleno vidrios rotos y casas destruidas.
Sabemos
muy claramente que la gente muere de frío o hambre, más a menudo aún de lo que
ocurre aquí.
Desde
hace cinco años tenemos mucho tiempo para reflexionar. Todos aquí nos sentimos
ajenos al mundo exterior. Lo único que sé es que quiero hacer algo por este
mundo, que a pesar de todo, no hay otro, este tiene que servirnos. Que si tengo
que irme a la otra punta del Universo para lograr que los pueblos vivan como
hermanos, que haya comunicación entre los pueblos, entre las personas que son
diferentes a nosotros, para lograr que todos juntos hagamos un mundo mejor,
solo tengo clara una cosa: LO HARÉ.
Del
mundo exterior sabemos poco, ni siquiera sabemos bien en qué lugar vivimos,
muchas personas han investigado sobre nuestro pueblo, pero las respuestas a
nuestras incesables preguntas nunca llegan.
Mi gente
dice que vivimos en "La lluvia huracanada" pero es solo para darle un
nombre, otras personas lo llaman "Maldita tierra donde nací", a mí me suena
reprochador, yo solo le llamo "Mi hogar". Un hogar diferente, incómodo y
peligroso, pero después de todo ¿Alguien me puede contradecir usando la palabra
"hogar" como descripción?
Los
pocos científicos que viven aquí intentan contestar todas nuestras dudas,
aunque sus respuestas nunca llegan.
Mi
pueblo tiene la pregunta del millón: Cuándo de este lugar sólo queden ruinas
¿Alguien se atreverá a venir a estudiarnos, y a contestar a los muertos la
pregunta que incansablemente preguntaban? |
|